- TE VAS AHORA MISMO DE AQUÍ – Le decía el padre viudo a su hija de apenas 15 años.
Claudia camino por el oscuro pasillo, lagrimas sin llanto corrían por sus mejillas, jamás pensó que se encontraría en una situación como esta, en verdad nunca pensó que todo terminaría así. Caminaba con la mirada perdida en dolor y lagrimas. Ya nada tenia sentido, lamentaba profundamente haber cedido ante tal proposición. Antes de contarlo a su padre, ya hacían pocas horas de haber discutido duramente con Hugo, quien tomo la determinación de culminar con la relación; ya no quería seguir con ella, ya no sentía lo mismo.
El pasillo frió y oscuro que conducía al ascensor del edificio era testigo de las desnudas lágrimas de Claudia; el automóvil que le prometió papá para su graduación, el viaje a la playa con su amiga Patty, ir al concierto de U2, subirse a la tarima y cantar una canción con Bono ante miles de fanáticos, utilizar en su graduación de preparatoria la cámara de video que le regalaron, comprar el traje lindo que había visto en aquella tienda; Karla y Patty se habían puesto de acuerdo con ella para comprar el mismo traje pero en colores distintos. Ya nada de esto sucedería; sus sueños de adolescente se desvanecían en un solo día. -Tal vez si mamá estuviera aquí seria distinto.- Pensó con un dolor aun mas profundo que le partía el alma. – ¿por que tenias que morir mama?- sollozo claudia.
Apenas pudo presionar el botón para llamar el ascensor; sus fuerzas se habían esfumado, las ganas de vivir se fueron. Todo en un solo día. El ascensor llego vació y las puertas se abrieron iluminando con su luz a Claudia y el pasillo oscuro de aquel edificio, el reloj del ascensor marcaban las 9:34pm en números rojos, Claudia pisaba ahora “Planta Baja” mientras seguían rodando lagrimas por sus mejillas, tres o cuatro de estas quedaron marcadas en el piso. El tablero de botones estaba lleno de rastros de calcomanías arrancadas por la conserje del edificio, calcomanías que la misma Claudia pegaba en un acto de travesura cada ves que entraba en él, esta ves no llevaba sus calcomanías, solo una hoja de papel con inscripciones de un laboratorio medico que indicaban que la pequeña Claudia estaba embrazada.
Recuerdos de infancia en las brazos de su padre pasaban por su mente, deseaba cerrar los ojos y volver al tiempo de infancia; corriendo por el jardín de su casa con los pies descalzos, lanzando los aviones de papel que papa le había enseñado a hacer, meciéndose en el columpio que colgaba del almendrón, donde sentía que podía volar, pero lo que mas le gustaba era cuando llovía, por que salía corriendo al jardín a abrazar a la lluvia. Recordó lo triste que se sintió cuando vendieron la casa y se mudaron al apartamento. Sus recuerdos fueron interrumpidos bruscamente cuando el ascensor abrió sus puertas.
Claudia salio del edificio y camino con desaliñado pasó por la acera de la cuadra, había pocas personas en la calle, y unos cuantos automóviles que pasaban con avidez recortando en la esquina. Ya sus lagrimas habían cesado, solo quedaba el rastro humedecido que dejan al pasar por las mejillas.
La pequeña Claudia se detuvo en el bote de basura de la esquina, y busco entre los desperdicios un pequeño rollo de dinero apretado con una liga; se lo había dado Hugo para que no informara a sus padres sobre el autor de su embrazo, ella los tiro llena de rabia e indignación. Con esa pequeña paca de dinero tomo un autobús y se marcho sin decir adiós a sus amigos, sus profesores, sus sueños, su vida.
Pasaron solo unos cuantos días para que el padre de claudia lleno de arrepentimiento saliera a buscarla, fallando en su intento. Llamo a todas sus amigas de la escuela pero nunca obtuvo ni un solo dato, nadie la había visto. Claudia no se comunico con nadie, no acudió a nadie.
Nunca mas volvió a aparecer, no dejo rastro alguno, los que la vieron partir dicen que se monto en un autobús azul, pero solo eso. Otros dicen que murió, pero ni la policía tiene rastros de un cadáver con la descripción de la pequeña Claudia. Hay quienes también dicen que la han visto buscando entre los botes de basura del oeste de la ciudad con un niño en sus brazos, otros; que la han visto cerca del vagón del tren pidiendo dinero, pero nadie sabe si ella es.
Cesar Solano
08 de Agosto del 2007
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